27 febrero 2009

había una lista escrita, el itinerario de los miércoles, le habían puesto. estaba en colores, en crayones y en indelebles, en aerosoles ilegibles, en letras chicas, en letras claras, en letras torcidas, para la derecha, para la izquierda, de todas las formas, de todos los colores, con todos los puntos, con cualquiera signo y de cualquier forma, vertical, horizontal, diagonal, formando nubes, formando estrellas, formando piedad con las palabras.
a continuación algunos de los puntos que cualquiera podía dejar como huella en esa pared:


paso siete
- ría hasta que no pueda reírse más.


paso cuatro
- ría hasta que se olvide de llorar


paso ce
-lloré cada vez que se rompa la uña


paso veintitrés
-caiga sólo al morir de pie, el orgasmo de no querer más


paso ere
- el cuatro no sabe llorar


paso setentaydos
-ama hasta que duela el alma de amar


paso setentaytres
-ama hasta que duela el alma de mamar


paso uno
- escribime


paso doce
- miré antes de cruzar la calle


paso asterísco
- no escriba pelotudeces


paso asterisco asterisco
- no seas pelotudo


paso asterisco
- ves, escriben pelotudeces

paso asterisco asterisco
- ves, sos un pelotudo

paso numeral
- son dos pelotudos


paso estrella
- somos todos hermosos


paso asterísco
- somos todos hermosos


paso trescientosdiez
- olvídese del orden


paso trescientosnueve
- bueno


paso cuarentaysiete
- ama la cerveza de cada mesa


paso ochentayocho
- ame a riverito


paso novecientosnoventaynueve
- no vea el diablo escondido en todos lados


paso mil
- somos todos hermosos


paso uno
- escribime

paso ere
-déjese besar


paso once
- mátese, sea digno.


y la pared estaba llena de palabras de diferentes colores, y era tan inmensa esa pared que siempre había lugar para escribir, nunca se llenaba.
hasta que un día la quisieron demoler. nadie se quedó delante de la pared. todos rodearon la topadora, sacaron sus birómes, marcadores, aerosoles, crayones y los rodillos y se pusieron a escribir sobre ese color amarillo anaranjado horrible.
los años pasaron, la topadora quedó ahí. eso sí, no se entiende nada lo que dice, todas las palabras superpuestas, completamente inentendibles. la topadora no era inmensa. la superficie de la topadora estaba tapada y nadie entendía lo que se había escrito. la topadora había perdido todo su poder.

24 febrero 2009

plush



te extraño así descalza en la cocina hablandome de amor
y esas pelis y esos libros y esos discos que fueron como hijos malcriados por los dos
y cuantas cosas te pude yo decir y no te dije..
eso se llama, eso se llama no animarse, no animarse
mover mundos, no animarse
desvestirse y no animarse
y no amigarme con lo que quedo de vos

y esa larga caminata sin sentido bajo un sol inmenso y de colores amarillos
y el cafe que dejamos sin tomar para vernos otro dia, en otra vida, en otro sitio
y no sabes del miedo si vas o no a venir
eso se llama, eso se llama no animarse, no animarse
y en este mundo de cosas importantes donde perderse es un lugar mejor
yo no te quiero tan distante , tan solita y vulnerable yo te quiero tan radiante,
como si fuera ayer


y parece ser que hoy me levante hablandole de vos de vuelta a mis oidos..


(letra soydeplush
video soydeplush&sietecielos)

yo sólo sé que este tipo escribe increible.
allá entrando a la youtube, busquen "hambre punk" o "la útlima habitación del mundo", eso se llama la-literatura-que-todos-deberíamos-sentir.

18 febrero 2009

Estaba soñando qué:

Lapegüe trabajaba para canal siete, o algún otro canal Dominado por el estado. Soñé que era el aula magna de alguna universidad, o un anfiteatro, qué había personas reunidas para discutir de política y para ver qué hacer con el mañana. Soñé que la gente se reunía para debatir y se callaban cuando otros hablaban. Qué escuchaban en silencio y anotaban los puntos que no compartían, qué no se interrumpían y dejaban expresarse libremente. Hasta que llegó Lapegüe.
Lapegüe había llegado para entrevistar a alguno de los participantes de dicha “reunión”. La sala esta llena, sentados en butaquitas esperando su turno. Lapegüe se sienta en los escalones de uno de los pasillos del costado, más precisamente del lado izquierdo del escenario mirándolo de frente, adelante, en la quinta fila central. Lapegüe hace una pregunta a uno que está parado hablando y la sala se viene abajo. Se viene abajo porque la gente empieza a gritar, y ya no dejan escuchar, se viene abajo porque la gente quiere gritar su verdad y no deja escuchar la de nadie más. Multiplicado esto por los centenares de personas que hay, no lo hace un lugar agradable para esperar. La gente empieza a cantar, peronistas por acá, radicales por allá. Diez minutos. La gente se calla. Lapegüe sigue sentado en los escalones del pasillo de la izquierda del escenario mirándolo de frente, en la quinta fila central. Todos callados, como apagados de un segundo al otro. Lapegüe pregunta por la presidencia de Fernández, y la de su marido. Uno responde, eufórico, defensor a rajatabla. Defiende cada una de las medidas tomadas, y dice que se siente representado. Se para una mujer del fondo, no más de 20 años y pide la palabra. Empieza a hablar de las medidas mal tomadas de los dos últimos mandatos que se sucedieron pero no dura ni dos minutos. El de adelante se da vuelta y la putea. Le grita. Y otra vez se viene todo abajo. Cantan la marcha peronista, cantan canciones a favor de la presidente. Lo bueno es que en algún momento se callan y dan lugares a los otros, o tal vez siguen cantando pero disminuyen los decibeles de sus voces para escuchar que cantan los otros. Los otros, sumado la niña de 20 años cantan canciones con rimas forzadas, sobre gente opositora al gobierno. También están los que no cantaron al principio, ni ahora. Se quedaron callados. Están callados. No gritan, hacen caras, se lamentan. Pero no gritan.
Lapegüe habla por encima de la niña de 20 años que canta canciones con rimas forzadas, se había parado para llamar la atención de los presentes. Ni bien acaparó la atención de la mayoría, vuelve a sentarse, esta vez mirando a la gente. Empieza a hablar. Se le escuchan palabras como burgués, gente con plata, gorilas, golpe de estado, democracia, y en el final se escucha: “porque seguramente algunos prefieren irse a vivir a Francia que quedarse acá, sin saber que la revolución romántica nunca existió”.
Al segundo se para un hombre de pelo largo atado. Se queda parado en la octava fila de butacas de la izquierda, a la izquierda del pasillo donde Lapegüe estaba sentado. Lo mira al periodista y abre su boca “Prefiero soñar que existe algo más, prefiero irme a París buscando un ideal, que quedarme acá entendiendo cada vez más porque la política con gente como vos es una mierda. No quiero ofenderte, pero la gente como vos y la mayoría de los que están acá, me dan asco. Me encantaría que se den cuenta que están yendo por mal camino, por los caminos más largos, pierden tiempo. Tienen poder y pierden tiempo, duermen con poder y lo ejercen para su propio beneficio y el de algunos pocos. Me dan asco la gente así. Me dan asco ustedes. La política no es esto. La política no es una de fútbol, no se quien canta más fuerte, quién la tiene más larga. La política no es cuestión de bajare los pantalones para que otro vea la flor de pija que decís tener, y antes de darse cuenta te la esté chupando. La política es una mierda, con gente como ustedes”. El silencio estaba presente, Lapegüe lo miraba con los ojos abiertos, con una sonrisa y la mano en le micrófono. Todo el mundo callado, pero el señor de pelo largo atado seguía parado. El periodista estaba a punto de emitir palabra, pero el señor de pelo largo siguió hablando, ya había tomado mucho aire. “La política tiene que ser un camino, un bien, no un negocio. Los hijos de puta que hacen negocios con la política son exactamente eso, unos hijos de puta. Los hijos de puta que quieren imponer su verdad con miedo, son exactamente eso, unos hijos de puta. La política tiene que ser el camino para llegar a los otros, a los vecinos, a nuestros hijos, a nuestros enemigos. No tiene que separar. No hay que separar como acabás de hacer vos, que los que están en contra del gobierno son gorilas, son golpistas. Yo no soy golpista, yo no quiero un golpe de estado, yo no quiero levantarme en armas, yo no quiero bajar a nadie por la fuerza, más que la del voto popular, entonces no me podés decir golpista por no estar de acuerdo con vos. Con ustedes, con la mayoría de lo que están acá, por suerte en silencio, con ganas de putearme, pero por favor, déjenme hablar. Muy pocos nos quedamos callados escuchando sus canciones sin sentido, su amor y odio entre ustedes y hacia este gobierno, ahora déjenme hablar a mí, o a cualquiera que se quedo callado escuchándolos. Está bien, a la salida pueden cagarme a trompadas, pueden amenazarme, pueden poner a cualquiera contra mi, está bien, a mi no me importa eso de verdad. Ustedes deberían usar la política para otra cosa, no para separar. La política tiene que unir, no tiene que concentrarse en uno sólo, en unos pocos, tienen que representar a todos, se tiene que llegar a un consenso común, y no al beneficio de unos pocos. Acá no entienden que tienen que dejar de ver quién la tiene más larga, y tienen que empezar a saber usarla. La política como ustedes la están planteando acá, es una mierda. Para qué creer en algo que puede ser bueno si la gente sigue haciendo las mismas cagadas de siempre. No aprendieron, dicen que aprendieron y no aprendimos nada. Y eso, es una mierda. Más allá de cantar y de putearse, ninguno habló de lo que hay que hacer y de cómo se podría hacer, nadie habló de soluciones o de posibles soluciones, nadie habló ni de las causas, sólo hablan de las consecuencias. Pero no se dan cuenta que pueden prevenir esas consecuencias, que por tratar a la política como un medio para hacer negocio, dejan proyectos archivados, escondidos en los cajones. Qué pasa después, llegan las consecuencias, nos ponemos las botas y vamos a ver la realidad. Decimos que esto es una catástrofe, y lo primero que hacemos cuando volvemos a nuestras mansiones calentitas es abrir el cajón y aprobar un proyecto que hace meses que estaba guardado. Decimos que hacemos las cosas bien, y nos regocijamos en lo que hacemos bien, sin tener la estúpida moral de entender que podíamos haberlo hecho antes. Siempre acá primero llegan las consecuencias, lo primero que hacemos cuando llegamos al poder, es aumentar el poder adquisitivo que tenemos, llenarnos los bolsillos, hacer negocios. Después sí, tal vez, ayudamos. Y no me vengan con que hicieron cosas bien, porque sí, alguna vez alguien habrá hecho algo bien, pero siempre hacen cagadas. Y sabés qué Lapegüe, yo puedo añorar a alguien que fue presidente cuando yo no había nacido todavía, pero eso no significa nada, acá todos creemos que mirando a los lideres del pasado podemos vivir, sin entender que la historia implica transformaciones a lo largo del tiempo. Seguramente, en unos cuantos años, cuando la gente se canse de ser tan necia, esto que estoy diciendo lo dirá una mayoría, qué hermoso seria, qué hermoso sería. Qué hermoso sería que la política sea un camino para llegar al de al lado, que primero estén nuestros hijos, y luego nosotros. Qué primero esté la comida para que nuestros hijos dejen de tener dolores de panza, y después el bolsillo. Qué antes del bolsillo esté la creación de oportunidades para los que no las tienen a centímetros de la mano. Qué seamos una patria, pero no una patria como la ven ustedes de bandera celeste y blanca. Una patria de ser latinoamericanos, de ser del hemisferio sur, de ser del mundo, de ser humanos. De ser todos iguales, del país que seamos, que seamos humanos, y nada más que eso, lejos de banderas de mierda, de nacionalismos mentirosos y de patrias sin sentido. Qué hermoso sería si se dieran cuenta que no somos propios a un país, o a una región. Qué hermoso sería si pudieran entender que la política no se trata de quien la tiene más larga, si no de cómo se usa, en silencio, sin decir nada, usarla, hacer. Hacer que la política valga la pena, y no crear personas como uno. Qué mientras los escucha cantar, y decir que la verdad es la de uno, nos dan ganas de irnos. De irnos a la mierda, porque hacen que descrea completamente de todo esto. Cada uno que sube, aumenta su codicia, cada uno que tiene poder, quiere más y más, miente, es soberbio, y hace política con nosotros, los humildes. A mi me tienen podrido que me usen para darles votos, sí, debo admitirlo, sirve, pero no salimos a ningún lado. Mi hijo no tiene para comer, pero una vez cada tanto ellos me dan, para que me acuerde de votarlos. La política no es ganarse los votos, es hacer. La política no es mantenerse en el poder años, no saben lo hermoso que sería llegar, hacer que las cosas realmente cambien e irse, no tener que volver. Por qué no tener que volver, porque el que me sigue se dio cuenta cual es la forma de hacer política. Y así poder formar una cadena de personas que sepan como manejar esto. Sin cagarse en la gente, sin cagarse en los demás, sin ser uno mismo el que se pone adelante d el resto, sin ponernos en primer plano. Pero eso no va a pasar nunca. Prefiero creer en la revolución romántica de las cosas, prefiero creer, cada vez mas o cada vez menos, ya no lo sé, porque estar acá me da ganas de seguir soñando, pero escucharlos hablar y ver lo que hacen me dan ganas de mandar la política a la mierda. Porque no tengo el poder necesario como para llevar a cabo lo que pienso, se que hay otros pensando como yo, que si lo pueden hacer. Y sí, por lo menos yo admito que no puedo, y eso no es nada malo, es ser realista. Pero otros sí pueden, y allá escondidos, embarrados, regalando lo poco que tienen para comer para que otros coman, construyendo, dándoles algún tipo de afecto a los más necesitados de eso, hay gente que realmente está haciendo las cosas bien, es poca, por mala suerte. Y hace un rato hablé de que quieren imponer su verdad, yo si quisiera imponer mi verdad, estaría cagándolos a tiros a todos porque me pudrieron, para que entiendan como son las cosas, porque lo que más quiero es eso, en realidad no. No quiero que entiendan lo mismo que entiendo yo, quiero que se den la posibilidad de pensarlo, de imaginarlo, de llevarlo a cabo. Dense una puta posibilidad de dejar los egos de lado, de dejar de pensar en quién la tiene más larga o no. De dejar de imponer miedo. Yo no estoy imponiendo miedo. Yo espere mi turno, encontré el momento justo, y tengo que agradecerles por dejarme hablar, a pesar que allá se haya escuchado algún que otro insulto. Yo no quiero imponerles mi verdad, porque ni se si mi verdad es la correcta, pero por lo menos no me bajo los pantalones para que otro me la chupe mientras yo sonrío, no me arremango las mangas después de las consecuencias. No pienso a la política como equipos de fútbol, como medios de espectáculos que se vuelven escenas de crímenes jamás resueltos. La política no es eso, y sí es eso, lamentablemente, es una mierda, y me dan ganas de descreer completamente de ella”. La gente seguía callada…



Abrí los ojos, prendí el televisor. Sonreí al acordarme que por lo menos todavía existen tipos como Sloto o Tenembaum. Lo apagué. Me levanté y seguí sonriendo más al ver el diario cerca de la cama, al darme cuenta que Lanata todavía nos habla. Cerré los ojos, y quise seguir soñando. No pude. Los volví a abrir, estiré el brazo para terminar con la sonrisa más grande al agarrar un libro y darme cuenta que la prosa de Caparrós cada día es más hermosa.

15 febrero 2009

“y te traería conmigo, lejos del ruido
del metro, de los asientos ocupados
y de los relojes a contra mano”.

mientras las aspas del ventilador gritan palabras mudas,
que no van a llegar a ningún lado,
este calor pegajoso no se parece en nada
a los ficticios amaneceres de invierno de cadáveres amándose.
los silencios de las heladeras, se abren, se refrescan
y la puerta se cierra con sutil equivoca violencia,
allá arriba un nuevo escupitajo contra un parquet similar
al que está del otro lado de mi puerta de madera,
del mismo color pero diferente al de las aspas, o a la madera de esta cama;

que me sostiene en un único lugar mientras los ojos miran fijo
siguiendo por décima sexta vuelta esa aspa de madera, igual a las otras,
pero de orden segundo contándola desde este lado, o la cuarta contando:
si la visión se quedara quieta y no sean los ojos los que modificaran la perspectiva,
que el no movimiento de mis ojos y sí su función de prendido la volviera tercera, y hasta cuarta o primera, dependiendo de las veces que se detenga el tiempo y pase a ser
un movimiento en cámara lenta;

tan lento que sigo el ritmo, con tranquilidad, y un mareo que todavía no se instala,
sigo sin cerrar los parpados, y esta carrera a veces en cámara lenta
busca quien es más apto, si mis ojos, o esas otras tres aspas que se mueven circularmente
para que pierda, para que cierre los ojos de una vez, y olvide mi aspa,
la que llamaba mi atención, a pesar del mismo color que comparte con las otras;

el mismo color que la madera de la cama,
pero la madera de la cama difiere del parquet ya dueña del nuevo escupitajo
de hace unos segundos escuchados, en otro piso, en otro lugar,
tan lejano como propio, tan ajeno como cercano,

el silencio de las heladeras que vuelven a abrirse,
y el jugo de naranja, o la soda bien fría,
para que el gesto de satisfacción silencioso sea escuchado a unos cuanto metros de distancia
para arriba, o para abajo, a veces, el ruido no se confunde cuando viene
de izquierda o derecha, pero sí de arriba o abajo, como los bostezos
de los recién levantados, de gente que todavía no duerme
y escucha este súbito silencio de sentirnos todos hipnotizados,
por las aspas del ventilador, y las heladeras silenciosas abriéndose, en otro piso
en otro lugar, tan lejano como propio, tan ajeno como cercano;

se escuchan, la voz del pensamiento y el ventilador cumpliendo su función,
de madera, del mismo color que la madera de la cama, de madera que
si se cae no me corta, no me daña, no me rebana partes desagradables
de mi cuerpo insatisfecho, no me daña, física, piel, o pelos, no me daña,
escuchar este silencio del ventilador cayéndose, que no se está cayendo
y sigue ahí, gritando palabras mudas

“y te traería conmigo, lejos del ruido
del metro, de los asientos ocupados
y de los relojes a contra mano”

mientras las aspas del ventilador gritan palabras mudas
que no van a llegar a ningún lado,
este calor pegajoso no se parece en nada
a tu cuerpo desnudo amándome,
los silencios de las heladeras, se abren, se refrescan
y la puerta se cierra con sutil equivoca violencia,
allá arriba el nuevo escupitajo contra un parquet similar
al que esta del otro lado de la puerta de madera,
del mismo color pero diferente al de las aspas, o a la madera de esta, cama;

que me sostiene en un único lugar mientras los ojos miran fijo
siguiendo por décima séptima vuelta esa aspa de madera, igual a las otras,
pero de orden primero contándola desde este lado, o la cuarta contando:
si la visión se quedara quieta y no sean los ojos los que modificaran la perspectiva,
que el no movimiento de mis ojos y sí su función de prendido la volviera cuarta, y hasta tercera o segunda, dependiendo de las veces que se detenga el tiempo y pase a ser
un movimiento en cámara lenta;

tan lento que sigo el ritmo, con tranquilidad, y un mareo que todavía no me afecta,
sigo sin cerrar los parpados, y esta carrera a veces en cámara lenta
busca quien es más apto, si mis ojos, o esas otras tres aspas que se mueven circularmente
para que pierda, para que cierre los ojos de una vez, y olvide mi aspa,
la que llamaba mi atención, a pesar del mismo color que comparte con las otras;

el mismo color que la madera de la cama,
pero la madera de la cama difiere del parquet ya dueña de ese nuevo escupitajo
de hace dos minutos escuchado, en otro piso, en otro lugar,
tan lejano como propio, tan ajeno como cercano,

el silencio de las heladeras que vuelven a abrirse,
y el jugo de manzana o el agua bien fría,
para que el gesto de satisfacción silencioso sea escuchado a unos cuanto metros de distancia
para arriba, o para abajo, a veces, tu respiración no se confunde cuando viene súbitamente
de izquierda o derecha, pero sí de arriba o abajo, como los bostezos
de recién levantados, de gente que todavía no duerme
y escucha este súbito silencio de sentirnos todos hipnotizados,
por las aspas del ventilador, y las heladeras silenciosas abriéndose, en otro piso
en otro lugar, tan lejano como propio, tan ajeno como cercano;

se escuchan, la voz del pensamiento y el ventilador cumpliendo su función,
de madera, del mismo color que la madera de la cama, de madera que
si se cae no me corta, no me daña, no me rebana partes desagradables
de mi cuerpo insatisfecho, no me daña, física, piel, o pelos, no me daña,
escuchar este silencio del ventilador cayéndose, que no se está cayendo

y sigue ahí gritando palabras mudas

14 febrero 2009

cuando escucho "mesa de enlace" por el nombre, me imagino algo así...


13 febrero 2009

y si en venezuela gana el "Si"
el mundo demuestra una vez más el estupidismo que nos gobierna.




esto sí que es revolución eh.....

música hermosa.

juro que sólo iba a poner uno o dos.. pero no puedo. es demasiado hermoso esto.


well i dreamed i went out a wanderin'
i heard promises become fables forgotten
i saw bridges stretchin' out across the water
and towers pushing taller

i knew my reality was clearly defined
by the fences put up around my mind
i watched them thicken into walls over time
taller than any boarder line
i saw civilizations deemed insignificant
i saw people's history tatooed on their skin
i saw families taken from their land
dynasties shattered and stolen

and i asked when... is a revolution
i asked when... is a revolution

in all the burdens of centuries accrue
that get passed along to every generation's youth
and all the allegories told in lieu of truth
i watched them grow wild and spread like the flu

i saw the rise of an untamed industry
i watched machines paint a paper economy
i saw my own self stand right in front of me
and i didn't do a thing

i saw poisons pushed in the street
and prescription pills mingling in the mezzanine
with a whole host of wealth of doctors and pharmaceutical companies
still poor people were dying from disease

and i asked when... is a revolution
i asked when... is a revolution
i asked when... is a revolution
i asked when... is a revolution

and i broke down at the break of dawn
I saw new meaning in the clouds above the Pentagon
as real as the hollocaust as stong as the Parthanon
visions of Sudan Iraq and Vietnam

i stood silent upon a flooded levy
and stared at the ruins of a merchant city
and the president who came to dine with the noble elite
he didnt do a thing

i saw three ships come sailing in
through the passage of the CARIBBEAN
i saw children coming home in coffins
millions marching on washington

and i asked when... is a revolution
i asked when... is a revolution
i asked when, when... is a revolution
i asked when... is a revolution


When I heard the news,
my heart fell on the floor.
I was on a plane on my way to Baltimore.
In these troubled times it's hard enough as it is.
My soul has a known a better life than this.

I wonder how so many can be in so much pain,
while others don't seem to feel a thing.
Then I curse my whiteness
and I get so damn depressed.
In a world of suffering,
why should I be so blessed?

I heard about a women who lives in Colorado.
She built a monoment of sorts behind the garage door,
where everyday she prays for all whom are born
and all whose souls have passed on.
Sometimes my trouble gets so thick,
I can't see how I'm gonna get through it.
But, then I'd rather be stuck up in a tree
then be tied to it.

There is so much more.

I don't feel comfortable with the way my clothes fit.
I cant get used to my bodys limits.
I got some fancy shoes to try and kick away these blues.
They cost a lot of money but they arent worth a thing.
I wanna free my feet from the broken glass and concrete.
I need to get out of this city.
Lay apon the ground stare a hole in the sky,
wondering where I go when I die.
...When I die.




..and i find most of the time i'm lost inside my own mind
i look all over, all over to find
it dont keep me satisfied

all the conquests that i construe
fail miserably in front of you
have you ever been loved my such a charasmatic fool?
and i'm a sucker for your love...




...when the women with their stolen graces
Don’t invite you to play host
To their daughters with fake faces
I will be the one who loves you the most

When all the debutantes desert you
And all the doorways are all closed
And all the harlequins have hurt you
I will be the one who loves you the most...



..If you have a broken heart or a battered soul
Find something to hold on to or to let go
To help you through the hard nights like a flask filled with hope
Darlin' do not fear what you don't really know..

10 febrero 2009




Diógenes es sinónimo a Blog.

04 febrero 2009

y eso que yo soy un pajero Barbaro
pero
es totalmente Asqueante, repugnante
cuando hay un flaco de tres metros mirando un culo que está a un metro del suelo con cara de enfermo.

02 febrero 2009

dono biga

ah
si
mirá

entren
lean
y escuchen

http://someplayselse.blogspot.com/2009/01/un-tributo-donovan-leitch.html

si hay un tipo que realmente siente la música, es él.

la petite mort


VI. Va entrando, despacio, como en un pantano, en la mujer de bronce, que lo recibe con un silencio reconcentrado, los ojos cerrados, la boca entreabierta, el labio superior encogido dejando ver cuatro dientes opacos, la cavidad de la boca envuelta en una penumbra rojiza. Su boca se pega a los labios entreabiertos. Las manos, que buscan primero las tetas espesas, blandas, se deslizan a los costados y se reúnen en la espalda sudorosa, se tocan un momento y bajan hasta las nalgas, apoderándose de ellas: las manos oprimen y apelotonan la carne blanda, incitando al cuerpo de la mujer a arquearse de modo tal que ya no se apoya sobre la cama -aparte de la cabeza que reposa sobre la almohada aplastada por el beso inmóvil- más que por los omóplatos y por la planta de los pies: el resto está en el aire, en tensión, sosteniendo el cuerpo del Gato que, como en un pantano, ha entrado en ella.

El ritmo se ha hecho ahora regular: la parte superior de los cuerpos, de la cintura para arriba, está inmóvil, la cara del Gato aplastada contra el hombro izquierdo de Elisa, la de Elisa emergiendo por sobre el hombro izquierdo del Gato, los ojos cerrados, la piel a la que el sudor da un lustre uniforme, los pechos y los vientres aplastados unos contra otros, la cama acompañando con un crujido rítmico el movimiento regular que los cuerpos ejecutan de la cintura para abajo: el del Gato de arriba abajo y de abajo arriba, entrando y saliendo, entrando y saliendo, la mujer un movimiento circular de su abdomen que acompaña y complementa el movimiento del Gato, cuyas nalgas se hunden y sobresalen, dándole la complejidad de un sistema de poleas y de pistones combinados donde un ligero desnivel de recurrencia no sólo no desentona sino contribuye a aportar cierta complejidad armónica al conjunto.

Los quejidos de la mujer, cuya frecuencia se prolonga y cuya intensidad va en aumento, resuenan sobre el fondo monótono de los jadeos del Gato hasta que, de golpe, el movimiento circular de vientre de la mujer y el movimiento vertical del vaivén de las nalgas del Gato, durante unos segundos, se detienen, antes del coletazo final, un violento sacudimiento de caderas que se repite tres, cuatro, cinco veces, acompañado de una serie de gritos, de lamentos, de obscenidades, de suspiros, de exclamaciones que llenan el aire livido de la pieza.

De rodillas, el Gato hunde el mentón entre las piernas separadas de Elisa, entre los pelos negros del pubis. Elisa, parada a un costado de la cama, tiene el cuerpo rígido e inclinado un poco hacia atrás, de modo que es su vientre lo que sobresale, en tanto que la espalda de bronce está como oblicua respecto de su cintura. Sus hombros se sacuden tal vez porque sus manos acarician la cabeza del Gato, hundida entre sus muslos y,por la posición de su cuerpo, sus brazos se estiran al máximo para poder tocar el cabello rubio.

Sobre la cama, Elisa, en cuatro patas, la cara casi tocando la pared, las manos apoyadas sobre la almohada, espera, sin impaciencia, que el Gato, que avanza hacia ella, de rodillas, desde la otra punta de la cama, comience a separar, con manos sudorosas, sus nalgas que presentan en la parte inferior una franja blancuzca horizontal, único contraste en su cuerpo de bronce. Cuando, después de una búsqueda trabajosa, el Gato entra por fin en ella, Elisa emite un quejido ronco, profundo, prolongado, y va dejándose caer, boca abajo, despacio, hasta quedar extendida sobre la cama, con el Gato adherido a ella como una limadura de hierro a una superficie de un imán. (...)



(Nadie nunca nada - Saer)