07 enero 2009

el canto a la vida necesario

Y ya no me acuerdo del coso del decir qué cómo ni cuándo. y ya se olvidan todas esas cosas de saber qué cómo y cuándo, el coso de no estar equivocado, de mirar la pared y los discos, del matafuegos abierto y la gente corriendo desaforadamente atrás del auto. algunos se caen, y otros resisten corriendo a través de la lluvia. que moja mi pelo que no debería mojarse tanto, y moja mi cara que no deja de mojarse por causa de esas cosas que caen de los ojos cuando no llueve o cuando llueve, de los libros y las revistas que caen de lleno contra el asfalto, el aire y el cielo, las nubes y el televisor, los anteojos, los putos y las putas. los niños. los hijos de puta y los vos. los vos y los vos y vos. vos. vos. y nadie más que vos. y que esa lluvia que deja olor, el hermoso olor a lluvia, y nada más que olor a lluvia. nada más que olor a lluvia, el olor a porro, la cerveza y el desconsuelo, y la soledad y los días, de las noches de la lluvia de los peces de la mugre de los sueños del oscuro del llanto del lamento del abandono del desconsuelo del qué dirán del sentir del miedo y del miedo y del miedo. no me acuerdo del coso pero sí del miedo. del miedo que esconde, que agazapa, que lastima, que avergüenza, que cierra los parpados, que cierra las puertas, que cierra los pulmones y la vía láctea. del miedo y las mañanas aburridas de verano y las mañanas aburridas de todos los días de todos los días aburridos de nuevos 365 días aburridos repetidos de verano y de no lluvia. Ahora no llueve y el miedo y el miedo se apodera de mi y de él y de todos mis yo y de todos mis mis y de todos mis vos y de todos y de todos y de nadie mas que de todos mis monstruitos, y miedo y miedo y nada más que miedo. miedo. esa es la palabra, el tatuaje, el signo y la valorización de todo, superar, el miedo. el llanto post miedo, el llanto post lluvia, el llanto post polvo, el llanto post vos, el llanto después de mi y de vos y de todos los demás, llorar y sonreír, con lluvia, con porro y sin lluvia sin cama, desnudo y sin alma. desnudo, desnudo, desnudo y sin miedo, sin lluvia, sin nadie más que los libros y los discos y la guitarra y la nada, la nada misma de saber que se van, que se escapan, que se esconden, que aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer para volver a desaparecer lo antes posible, como un record mundial de infradotados del cariño, de suculentas raciones de inconformidad producida por estos ojos que se cierran y escriben lo que ven cuando están cerrados y cuando están abiertos, sin sentido, y sin vos, y sin mí y sin lluvia, y sin frío. sin música y el aire desafinado, el alma atada, y algunos miedos superados. y todo este asco del calor del pegoteo del verano tan asqueroso como el frío solitario debajo de la frazada azulada, los cinturones, las sillas, los pantalones, el vacío y sin vos y sin mi y sin nadie más que dos, porque no son ni dos ni tres. los cinturones, la silla, el pantalón, el infinito vacío. todo tan, tan, pero tan. coso.





y dormir.


pero no dormir. aunque se quiera dormir. no dormir. los parpados se pegan, se quedan cerrados automáticamente pero no dormís. y las imágenes negras amarillas corren sin pedir permiso, y el odio, y tu odio, y mi odio hacia vos. mi asco hacia vos y mi odio hacia mi. en vez del brillo y del pasto mojado, del porro a ser fumado, de las sabanas a ser gastadas, de la cama a ser usada, del piso y la alfombra y la ropa y los cuerpos desnudos, totalmente desnudos, los granos, los lunares, las narices imperfectas y las tetas caídas levantadas los culos grandes o chicos los besos mal dado las caricias por enseñar y los ojos por mirar, simplemente, es todo tan simple, cuando desnudos nos encontramos, con todos los miedos desvestidos, desnudos, como nosotros, como vos y yo y los miedos. los miedos a ser vencidos, la vergüenza compartida y la intolerancia a la ropa, sacate eso, no te lo pongas más, ese color no te queda bien, no te das cuenta que la ropa no sirve, es una mascara, es una mascara, como tus tetas paradas y tu panza sin panza, es todo una mascara, sos hueso como yo como esos como todos los demás, somos huesos, cadáveres que respiran, con almas y latidos, y nada más, piel quemada blanca negra amarilla violeta fucsia, muertos, somos muertos vivos, cadáveres que buscan eternizarse con besos ajenos, en la mejilla o en la cola, la espalda infinita, la columna destruida y en el suelo la ropa, desnudos como debemos ser, como hay que ser, qué simple es cuando estás desnudo y no hay nada mas, y el odio se vuelve pasión, y el amor se vuelve pasión, y el dolor se vuelve pasión, y todo es pasión, lo sentís en carne viva de tu cuerpo de huesos latiendo, de alma gritando, de alma mirando, a otra alma, de cuerpo desnudo, y todo el odio y el amor y la pasión y el aburrimiento y las ganas y las ganas y las ganas se vuelven gestos admirables que miran con compasión toda esa ropa que está ahí tirada, en la silla, cerca del armario, abajo de la cama, cerca de los zapatos. y qué queda, vestirse, y así, progresivamente van volviendo a ser lo que son, setenta y siete veces de formas diferentes, mirás, y no encontrás razón alguna para volver a vestirte y odiar. y querer. y amar y desear. y desencontrarte, desencontrar todo alrededor. y no encontrar nada más que setenta y siete maneras de cerrar los ojos y decir no más. pero no podés, y vestirse, y caminar, y ver. y darme cuenta lo insignificante que sos. quién sos, la creación perfecta que no permite el armagedón, ni cerca de eso estás, sos tan insignificante como yo, tan pelotuda como yo, tan insignificante y esa ropa y ese pelo y esa forma de caminar, no te hace más que yo, ni que nadie, porque sos tan mierda como yo, sos puro huesos que caminan, que se articulan y cumplen movimientos estructurados, aunque a veces la música desectructura movimientos, sos tan básica, como todas las demás, y vos, sos tan básica como todas las demás, existen diez mejores que vos, y por suerte a la vuelta de casa hay dos, tal vez una, o tal vez ninguna, que importa, sos tan vacía y tan insignificante como todas las demás. si te pido por favor, es para ausentar mi vacío existencial. como te pide el del chabón del remís, como el del kiosco o ese que toca para mil personas, como lo hacés vos, date cuenta, somos todos una mierda y vos también y yo también y ellos también. somos mierda andante, sos tan poca cosa, y hay tantas que pueden ser más que vos, sos una más, una más de muchos besos asquerosos y caricias contagiosas, como yo que soy uno más de tus chistes y tus bromas de turno, soy un nombre más de tu calendario semanal, como todos, todos somos, insignificantes, absurdamente insignificantes ante los demás, como todo, todo esto, tan, pero tan, coso. tan nada. tan vacío. tan coso. tan insignificante. tan asqueroso. y no es que te odie, y no pasa por si me odio o no, vas más allá, allá, ahí, cerca de tu estúpida metáfora por ser, por parecer, cosas insignificantes de lugares y colores que no existen, de formas y lenguajes que no hacen falta ser, pero los hacés ser, estúpidamente los hacés ser, vos y todos los demás y yo también, y a veces, no es mejor callar? y mirar y nada más? ser, intentar ser, procrear, caminar, qué asco todo eso, acá, con gente como yo y como vos, con gente como todos nosotros que no sabemos valorar, y nos importa la remera y el pelo y el cuello y las palabras y la forma y los ojos, cuando hay tantas cosas más interesantes por cuales preocuparse. asco, coso, caso, coso. asco. desnúdate, desnúdame, saquémonos toda esta mierda del cuerpo, date cuenta, haceme dar cuenta, estamos todos en la eterna búsqueda de la perfección individualizada, para ser uno más, para ser tan igual al resto, y lo único que nos une es la mierda, la transpiración y la mierda que somos, la mierda, la mierda y el asco que damos. el asco nos une, nos hace tan iguales que no sabemos como vencerlos. vencer el asco, cerrar los ojos, escapar, desnudar, destrabar, desestructurar, amar, armar, callar, desnudar, escapar, cerrar los ojos, vencer el asco. vencer nuestra propia mierda que nos obliga a ser cuando no hay una puta verdadera necesidad de ser, de demostrar el ser, de demostrar y de ser. todo se trata de eso, de aparecer, callate de una puta vez y escondete abajo de la sábana conmigo, no ves que es en el único lugar donde podemos ser felices con nuestro verdadero ser. dormí, ronca, soy feliz. sos feliz. hace falta algo más?

1 comentario:

Maria del Sur dijo...

tu texto sienceramente no puede ser criticado
es muy desnudo tuyo

personalmente me bailo en un vaiven de si! y no! es asi...