20 diciembre 2007

si hay algo que detesto, odio y que me hace muy mal, son estos días.
odio trillado hacia la navidad, odio trillado hacia las mesas familiares, caretas, sin sinceridad. odio trillado hacia unas fiestas que solo sirven para que muchos las odiemos y otros muchos las pasen de maravilla, comiendo perdices, comprando pan dulce y cojiendo a lo loco.

señora madre, como siempre estos ultimos nosecuantos años, se va a cordoba, con su familia, con "mi familia".
hermano dijo que se iba, con el chiste estúpido de que debía trabajar el 24 a la noche, tiro la bomba de que no iba a estar.
señor padre, roberta y norman, irán a cenar a casa de abuela, acá, a la vuelta, a dos cuadras.

para qué?.
para que a las once estén de vuelta, sabiendo que ella tiene que dormir, sabiendo que es una familia antitodo, sabiendo que a las doce, va a llamarme señor padre, con una copa de sidra y darme un beso,
y me pregunto,
si en sus setentaytantos años, siempre fueron así sus fines de año.
espero que no.
espero que sólo sean estas últimas, donde cuando el se da vuelta y se va a dormir, yo llego al cuarto y le lloro a cualquier pelotudez que se me cruce por la cabeza.


es lo más feo, hijoputístico y malhijístico del mudno, estar sentados en la mesa.
y llorar por dentro, mirando sillas vacías, preguntandome, por qué carajo ella sigue ahí, y no es de hijo de puta, pero odio la vejez, y esa tristeza que los vuelve entes que solo sirven para darte plata, entes que no se mueven si no es con ayuda, entes que son injustamente heridos con sus últimos respiros, tal vez teniendo la vida más pura y plena del mundo, pero al final , simples entes que no peuden vivir isn la ayua de otro.
y la veo,
y me pregunto
cuándo carájo le tocará,
por qué hubo años en donde cada persona que empezaba a necesitar, se iba, se alejaba, y ella nunca, sigue ahí. con mi gran vergüenza de mirarla a los ojos, de saber que soy el causante de su perdida mas grande, cómo carájo mirarla a los ojos, y pedirle que me cuente de ella, y de ella. como carájo hacer para que me diga quién era mamá, dónde estaba, cómo amaba, cómo jugaba, cómo era a mi edad.
pero no, no, siguen pasando los años y juro que no puedo mirarla a los ojos, sin sentir que le tengo que pedir perdón, y no se lo pido, porque me voy a destruir tanto como para no volver a armarme nunca más,
tal vez sigue acá para que yo me anime y le hable bien, y pase horas y horas como pasa con mi hno, almorzando. pero no, no puedo
juro que no puedo, es tan grande a veces la culpa que nos arruina la vida, las relaciones. culpa estúpidamente estúpida.

giro la cabeza, y lo veo a él, en esa edad que hace unos años me hacia llorar, y me hacía rogar que no le pasara nada, tal vez mi odio hacia la vejez sea por papá. seguramente si ahora tuviera cuarenta, cinquenta o hasta sesenta, no le tendría tanto asco a la vejez, tanto odio a los años.
y lo veo, y me pregunto, qué carajo pensara cuando se va a dormir, mientras afuera los juegos artificiales decoran la felicidad de las personas, y me pregunto qué carajo piensa, qué carajo siente.
sólo se, que cuando volvamos con roberta y señor padre, de la casa de abuela, me voy a acostar con él, voy a dormir con él, con la excusa ideal de protejer a roberta, su primera nieta (dios, que estúpido).

bla
asco esto.

4 comentarios:

Anya dijo...

:'(

florence dijo...

son una mierda las fiestas. quizás la que más zafa es año nuevo, en caso de alguna buena salida. leer eso es como un dejavú de cuando recontra hablábamos hace años y me contabas todo eso, y... ya lo tenés mucho más asumido, veo. o algo.
no sé
un beso boludo
sabés que te re banco

Cecil dijo...

y vos me dijiste que soy un abismo de silencio.
las fiestas solo le recuerdan a uno las carencias, los vacíos. hay que aprovecharlo, porque con el ir y venir del año uno se olvida y se preocupa por pelotudeces-
hay que buscar lo verdadero, aún si es una mierda.

bla.

Suinchi dijo...

indiferencia,
sé un ser de tiempo, y el tiempo sera tu ser