09 junio 2007

duele.

es tan feo. es tan cruel.
pero a la vez es una de las sensaciones más puras e ideales; más literarias y sensibles. es una de esas sensaciones que cuando la sentís, sabes que todos tus sentidos se agudizaron de tal forma que te sentís habitante del mundo más utópico. sentís ese poder que no tienen muchos, y que solo lo sentís cuando confías en vos: hacer bien.

a veces, en momentos así, también tenes miedo. tenes el mismo miedo con el que vivis, pero esta vez potenciado de tal manera que temblas y te dan ganas de salir corriendo y no volver más. Pero lo pensas, y no podes, no podes irte.

es tan feo y cruel sentir el dolor ajeno.
es una de las sensaciones más puras… más pesadas.


llora. la miras a los ojos, y sentís. sentís como tu corazón empieza a latir con más fuerza. sentís como tus sentidos se agudizan al extremo, a tal punto de imaginar cómo tu corazón se mueve por tu cuerpo y pasa a través de tus ojos a los de ella. tu corazón, ahora en su cuerpo, se acerca al suyo, se queda viéndolo. se queda a un costado para no molestar. se queda viéndolo y vos la seguís viendo…

tus ojos empiezan a llorar, casi al mismo compás que siguen sus lágrimas… pero esta vez, las tuyas golpean fuertemente contra el suelo.

y ahí, ahí sentís lo que es el dolor ajeno. y sentís la impotencia más grande; qué podes hacer, te preguntas. y vuelven tus ganas de salir corriendo, pero esta vez tomado de la mano con alguien más. y queres libertad para su corazón, y para su sonrisa.


minutos en donde la situación de que estén llorando los dos juntos se vuelve la más hermosa del mundo. se abrazan, o se siguen viendo, que importa. pero, estas viendo... y estas sintiendo… el dolor de ella te duele, el dolor de la otra persona te duele, y eso, es lo más cruel, y lo más hermoso que te puede pasar…


sabes que en algún momento vas a terminar riendo, sabes que va a llegar el momento del comentario tonto, de la mueca tonta, y así lograr que su dolor se abrace con tus ganas de verla bien. pero esperas, y seguís llorando, y seguís viviendo un placer que no todos tienen, una cualidad que a veces no quisieras tener, pero que después te das cuenta que es tan hermosa.

en algún momento los ojos se acarician, y se miman. en algún momento, sonríen, se abrasan. yu corazón vuelve a su lugar pero sin antes darle un enorme beso en el corazón, de la misma forma que vos besas su mejilla y sus lágrimas. de la misma forma que vos besas sus manos y su propio corazón.



ella o el, tu mejor amigo o tu novia. tu amante o tu conocido. tu familiar o tu ajeno. que importa...
el dolor ajeno te duele, pero no importa, es tan feo ver como sufren en soledad.

4 comentarios:

Jane dijo...

tambien se siente una adrenalina
las palabras salen de mi boca, se escapan, por la comisura de mis labios. digo cosas para que se solucione la angustia, digo y repito y siento y grito.
y luego el silencio.

la indignación, la rendición.
el silencio y las miradas.
y después canto café tacuba (L)

p dijo...

la compasión -vivir una pasión con el otro, sufrir el dolor del otro- es el estado más profundo de amor.

kundera lo cuenta hermosamente en la insoportable levedad del ser...

Christ dijo...

Es muy lindo lo que escribiste
Pero creo que el estado mas profundo del amor es otro... no poder sufrir con el otro... sino poder alegrarse con la alegria del otro, creo que eso es lo mas dificil y la formas mas profunda de amar

ekathé dijo...

N!
es lejos genial.en serio.muy en serio.
te felicito.
no voy a decir mas.