13 febrero 2006

cruel mariposa

No sé si hoy mis oídos recobraron vitalidad; sí volvieron a los primeros años de poco uso y se volvieron casi nuevos. Hoy puedo escuchar lo que pasa en la otra cuadra, y lo que hablan los del sexto por teléfono. Hoy pueden gritar los de la vuelta, qué los puedo escuchar.
Pero no noto la diferencia si me hablan a dos metros o a treinta. Qué suerte que hoy escucho todo en un mismo nivel.
De la misma forma que escucho los ruidos de la cama, cada vez que busco una mejor posición para seguir leyendo, escucho el inalcanzable ruido de una mariposa. Aunque no es una mariposa, es un bichito de luz. Pero no me importa, para mi, hoy, es una mariposa.
Afuera esta oscuro, aunque algo de azul emite la luna. Azul un poco oscuro, no llega a ser tan oscuro. La luz de la lámpara, gastada, tiende a desvanecerse a los pocos metros. Sí estoy en el piso de arriba, se vería algo de luz entre las rejas de mi ventana, me pregunto y me cuelgo por primera vez en casi una hora de no pensar más que en la historia que se cuenta en las hojas.
Esa mariposa me distrajo, me hizo pensar sí de afuera se veía la luz del cuarto. Cómo entró. Algún día pienso enterarme de la capacidad de las mariposas - en este caso, bichitos de luz - para poder encontrar luz en medio de tanta oscuridad.
Está vez no me puse histérico. Me desacomodo un poco, pero sentía que alguien mas necesitaba la luz.
Volví a buscar una posición que me sea cómoda para volver a las hojas; la mariposa se quedó ahí. En la pared a centímetros de la lamparita.

Estará durmiendo, pensé minutos después. Me volvió a desconcentrar.

En realidad, está planeando como empezar a volverme loco. Me empecé a preocupar.

Parecía una simple mariposa, del tamaño de la mitad de un pulgar. Pero cada segundo era peligroso para mis nervios. Dale, no podía ser posible. ¿No puedo estar tranquilo más de una hora?

Es un simple animalito, que seguro ni sabe que es un animal. Si no, todo lo contrario; a lo mejor piensa que los animales somos nosotros. Los gigantes. Los que usan la luz que ellas buscan. No. no te va a morder. Seguí leyendo.

Basta.
Mira. Se está moviendo.
Basta.

Mi cabeza deja de ser mi cómplice, para transformarse en el cruel verdugo de mi estabilidad.

No te va a arrancar la cabeza, no te va a robar la sangre, no te va a dejar sin alma. No te va a hacer nada. Todavía una parte de mi seguía siendo coherente.

Pero esa pequeña mariposa se despertó, o eso pareció.
Esta volando. Viene hacía mi.
Cierro el libro en mi cara. Pero en mis oídos sigue su zumbido. Es el zumbido del silencio... -cantaría Aldana.

Paro de escucharlo. Seguro una luz más fuerte se prendió. Seguro una luz fue mi salvadora.
Espío por arriba del libro; no veo a nadie mas que a mi sombra en el placard. Me tranquilizo, me intento amigar con mi cabeza y vuelvo a leer.

Medía hora después.
Y mis oídos escuchan el principio del Apocalipsis.
Fue a buscar camaradas. Dejaba de ser una simple mariposa, para ser la comándate del ejercito de su nación, con la misión de jugar con mis nervios.

O eso pasaba por mi cabeza.
Al final volvió sola. Volvió a la pared, y nos pusimos a hablar. Creó que me escuchaba, porque no se movía. Le pedía que me deje en paz, que me deje leer diez páginas más, y qué ahí me iba a dormir. Parece que me hacía caso.
Pero todo lo que parece, nunca es.

No faltaban mas de dos páginas para terminar el libro, que vuelve a volar sobre mi cabeza.
Basta. Me abrazo las piernas. Cierro los ojos, y pienso en que la naturaleza tiene que hacernos algo de daño.
Cierro los ojos y tapo mis oídos . No quiero que se meta por esos agujeros. No quiero tragármela. No abro la boca, me cuesta respirar. No quiero que se meta en mi cuerpo y se muera ahí dentro. En medio de esos huesos gastados y ese corazón quebrado. No quiero que sea un escombro más, junto a mi alma.
Hoy soy bueno con el que molesta.
Hoy le digo que a mi cuerpo no entre; qué le espera una muerte mejor.
Apagó la luz, y me quedo en la misma posición, casi inexplicable, por temor a que siga ahí. No se cuanto tiempo estuve así.

Mejor no prendo la luz, y me voy a dormir.
Ojalá haya buscado una luz, que no se apagué , y también la deje dormir.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

las mariposas viven solamente un día y si eligió molestarte, sentite importante, o bien, o interesante, o molestable porque gran parte de su vida la pasó posada en tu pared, escuchandote hablar

Roma dijo...

boluda yo tambien pense eso! no de manera tan poetica como la tuya

y para el final del texto yo ya estaba frenetica y loca y yendome de la habitacion u obligando a la mariposa a volar a otra parte.
esa paciencia o reaccion tuya es un poco admirable si lo pensás.

y si, te robe una foto como nunca.

Ser dijo...

porq norman? si te quiero

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